sábado, 6 de agosto de 2011

La opinión de los demás me afecta mucho: ¿Cómo lo evito?

Vivir en sociedad ha traído muchas ventajas para el ser humano: es más fácil protegerse de los peligros, el trabajo se puede dividir entre más personas y hasta podemos regular las conductas de los demás (incentivando lo bueno y censurando lo malo). Sin embargo, es este proceso de regular las conductas de los demás lo que ha propiciado que nos afecte en demasía la opinión de aquellos que nos rodean.

¿Cómo sucede esto? Sencillo: desde pequeños aprendemos que la aprobación de los demás es 'buena', porque nos hace sentir orgullosos; mientras que la desaprobación es 'mala', porque nos hace sentir avergonzados. Mi pequeña hermana, por ejemplo, se siente muy orgullosa cuando mi madre la elogia y la premia por ser una estudiante sobresaliente; por el contrario, se siente muy avergonzada cuando la castigan por estar utilizando la computadora muy tarde de la noche. De esta manera, ella está aprendiendo que para sentirse orgullosa de sí misma debe buscar la aprobación de los demás, y que para no sentirse culpable o avergonzada debe evitar su desaprobación.

Y ese aprendizaje que mi hermana está teniendo, muchos adultos lo llevan al extremo y ahí es cuando se crean algunos desequilibrios. Son muchas las personas que dejan de ser ellas mismas, sólo para complacer a los demás y conseguir su aprobación. Yo conozco el caso de un joven que, desando estudiar música, empezó a estudiar Ingeniería Industrial porque sus padres le decían que esa carrera le dejaría más dinero... En un principio, él cedió ante su deseo de ser aprobado por sus padres, pero luego (¡y gracias a Dios que lo hizo!) se dio cuenta de que era él quien trabajaría como ingeniero industrial (y no sus padres) y terminó cambiándose a la carrera que en verdad deseaba.

Así mismo, muchas veces uno deja de hacer lo que quiere o deja de ser uno mismo, sólo por el temor al “qué dirán” o a la desaprobación. Y en las ocasiones en que somos desaprobados por alguien, tendemos a sentirnos sumamente culpables o avergonzados... Y esto, claramente, no es saludable para nosotros.

¿Cuál es la solución?

En primer lugar, debemos entender que muchas de las cosas que la gente dice son sólo sus opiniones. El hecho de que alguien nos desapruebe o critique por algo (digamos, por ejemplo, porque no somos muy inteligentes o porque seamos feos), no quiere decir que realmente seamos así. Para esa persona, yo puedo ser tonto y feo, pero para otra puedo ser justamente lo contrario.

Por lo tanto, la próxima vez que alguien nos desapruebe, no tomemos lo que dice como una Verdad Absoluta, sino como una simple opinión... Evaluemos si lo que dice tiene algo de verdad y, si lo consideramos así, cambiemos lo que tengamos que cambiar, pero sin sentirnos culpables o avergonzados porque nos hayamos equivocado.

En la medida en que interpretamos lo que dicen los demás como meras opiniones, nos dejamos de sentir culpables o avergonzados frente a los comentarios negativos. Pero, al mismo tiempo, nos tomamos el tiempo de evaluar qué tanta verdad tienen los comentarios, y así determinamos lo que debemos de cambiar y lo que no, siempre sin ningún tipo de presión o culpabilidad. Y esta forma de ver las cosas nos puede acercar más a la felicidad, que el estar viviendo para agradar a los demás y conseguir su aprobación.


Síguenos!
Síguenos en Twitter Siguenos en Facebook Siguenos en Linkedin