jueves 4 de agosto de 2011

El Dinero como medio para Compensar Inferioridades

Una de las frases que más he escuchado en mi vida es esta: “el dinero no da la felicidad”. Sin embargo, no todo el mundo sabe cómo demostrar esto. ¿Por qué? Porque cuando una persona consigue mucho dinero, en especial si antes no lo tenía, suele desarrollar una confianza que, a simple vista, puede confundirse con la felicidad. Por lo cual, es bueno hacerse la siguiente pregunta: ¿por qué, en apariencia, el dinero nos proporciona felicidad?

Para responder esta pregunta, primero tenemos que analizar nuestra sociedad. En ella encontramos medios de comunicación que nos bombardean constantemente con películas y comerciales, donde el dinero es lo que nos permite conseguir todas aquellas cosas que “nos harán felices”: buenas casas, carros caros, ropas de marca, acceso a la 'elite', entre muchas cosas más. La mejor muestra de ello es que son pocos los finales felices en los que los protagonistas de una película o historia se quedan pobres; antes, todo lo contrario: ¡Ambos terminan siendo ricos!

Entonces, he aquí lo que sucede: una persona no muy rica (o pobre), ve en casi todos los medios de comunicación que la felicidad y todas las cosas 'buenas' están rodeadas de dinero. Por ende, entiende que como él/ella no tiene dinero, entonces no puede ser feliz. Y es así como la sociedad nos va condicionando para que creamos que sin dinero no hay felicidad.

¿Cómo se siente, entonces, aquella persona que no tiene dinero?

Se siente frustrada e impotente por no poder conseguir dinero, y así comprar todas aquellas cosas que desea (mejores casas, mejores carros, mejores ropas). Y es el catalogar las cosas “caras” como “mejores”, lo que le hace pensar que sus cosas (que son “más baratas”) son “peores”.

Y así mismo terminamos catalogando a las personas: “Juan Pérez es mejor que yo, porque tiene más dinero y puede conseguir más cosas que yo; en consecuencia, yo soy peor que Juan Pérez y, por ende, soy inferior”. Es decir, determinamos el valor de una persona según las cosas materiales que tenga.

Con el tiempo, esa persona que consciente o inconscientemente llegó a sentirse inferior por no tener dinero, comienza a luchar y trabajar mucho para conseguir más y más dinero... Y cuando llega a tener una buena entrada económica, se siente superior, y eso le proporciona una seguridad y un bienestar temporal que se asemeja mucho a la felicidad personal.

¿Cuál es el problema?

El problema está en que estamos haciendo que nuestra felicidad personal dependa de factores externos. Y si hacemos que nuestra felicidad dependa de lo de afuera (lo que no podemos controlar), estaremos viviendo en una montaña rusa emocional que nos volverá inestables.

Además, hoy puede que nuestros sentimientos de preocupación o tristeza provengan de la carencia de dinero. Pero el día en que lo consigamos, nuestra felicidad dependerá de algo más (del físico, de mi pareja, etc.).

Solución.

No permitas que tu felicidad dependa del dinero, tu físico o cualquier otra cosa externa. Por el contrario, mejor enfócate en desarrollar todas tus cualidades y dones internos.

En la medida en que desarrollamos nuestros dones (habilidades de escritura, facilidad para la ciencia, las matemáticas, el canto, las artes o lo que sea), nuestra seguridad personal se va haciendo más sólida, porque nos sentimos útiles y valiosos. Y lo mismo sucede cuando vamos perfeccionando nuestras cualidades (solidaridad, respeto, honestidad, etc.), pues sentimos que somos buenos y que estamos poniendo de nuestra parte para conseguir un mundo mejor. De esta manera, el dinero pasa a un segundo plano: sabemos que es importante, porque lo necesitamos para sobrevivir, pero después que tenemos las necesidades básicas cubiertas, lo que importa es el desarrollo de nosotros mismos.

Si logramos esto, estoy seguro de que tendremos una mejor autoestima y, por ende, mayor felicidad, ya que no dependeríamos de lo externo (dinero, belleza o cualquier otra cosa), sino del desarrollo de nuestro ser... ¿Y quién no se siente feliz cuando se está desarrollando?