Cuando hablamos de amor y romance, muchas ideas llegan a nuestra mente. No obstante, una de las más frecuentes es la siguiente: “Yo amo a mi pareja con todo mi ser y sería capaz de hacer lo que sea por él/ella. Sin él o ella no puedo vivir y si mi pareja no me quiere, entonces me deprimo”.
Dicha frase puede que parezca la mayor demostración de un amor profundo y verdadero, pero la verdad es que está más relacionada con las deficiencias personales del individuo que la dice. ¿Por qué? Porque nos hace ver que el mundo de la persona gira en torno a su compañero/a y que, por ende, está desarrollando una dependencia poco saludable. Y es por este tipo de creencias que muchas personas se sacrifican constantemente por sus compañeros/as, dejando sus deseos en último lugar y poniendo el del otro en primero.
Yo conozco personas que, por temor a que su pareja se enoje con ellas, no se atreven a decir “NO” cuando no están de humor para salir o cuando no desean tener relaciones sexuales. De la misma forma, otros suelen “pedirle permiso” a su novio/a para visitar a alguien o, peor aún, se olvidan de su proyecto de vida, sólo porque a su pareja no le gusta.
En todos estos casos se está desarrollando un lazo de dependencia y, como casi siempre, la solución está en cambiar nuestro pensamiento. Ya es tiempo de que dejemos de ver al otro como una ‘media naranja’, pues todo somos un ser humano completo y no necesitamos de nadie más para ser felices.
¿Cómo cambiar el pensamiento?
En primer lugar, viendo cuáles cosas nosotros podemos hacer que no tengan nada que ver con nuestra pareja…. Busquemos un pasatiempo. Yo, por ejemplo, tengo una tía que adora pintar y eso, en cierta forma, la hace sentir especial. A otras personas les agrada leer, escribir, hablar en público, entre muchas cosas más. Busquemos aquellas cosas que nosotros hacemos bien y así nos convenceremos de que existen otras formas de sentirnos especiales, y que no es necesario el amor de otro u otra para sentirnos así.
Asimismo, tenemos que desarrollar otras relaciones sociales, además de nuestra pareja. En mi opinión, es un error (cometido, según he visto, más por mujeres que por hombres) distanciarnos de nuestras amistades para dedicarle todo el tiempo a nuestra pareja. Esto lo digo porque, con frecuencia, las personas quieren terminar una relación, pero no se atreven porque ya no tienen amigos y comienzan a creer que su pareja es la única persona que los/as quiere.
Por último, debemos recordar que el hecho de que yo ame a mi pareja, no quiere decir que le tengo que entregar toda mi vida. Antes, todo lo contrario: ambos tenemos que dar y recibir en la misma proporción. Si vemos que estamos dando mucho para la relación y que el otro no se esfuerza también por complacernos, entonces es tiempo de reconsiderar cuál será el rumbo que seguirá la relación. No nos regalemos… Aprendamos a amar sin depender.





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