
Una de las tendencias que, en mi opinión, están más arraigadas en el ser humano es la que podría denominarse “Aconsejar la Perfección”. Cuando aconsejamos la perfección no le decimos a la otra persona que tiene que ser perfecta directamente, pero indirectamente se lo insinuamos. ¿Cómo? Olvidando momentáneamente las características que lo convierten en un ser humano especial y resaltando, como una forma de motivar el cambio, aquellos defectos que la persona “debería superar”.
Por ejemplo: imaginemos a un joven que posee un gran talento para la música y que, de manera firme y comprometida, se ha esforzado por perfeccionar su don. Luego de muchos años de práctica, él llega a hacerse famoso y alcanza la cima de su carrera; sin embargo, en él hay un defecto que no ha podido superar: es sumamente tímido y se le dificulta relacionarse con personas desconocidas.
Una persona que aconseje la perfección se enfocaría en la timidez del joven y le explicaría las ventajas que tiene ser extrovertido. Pero, al mismo tiempo, actuaría como si se olvidara de los grandes logros que él ha tenido y, en vez de elogiarlo por sus éxitos, se enfocaría en sus defectos. Mas si hemos de poner todo en una balanza, alcanzar el éxito profesional tiene mucho más peso que ser tímido. Entonces, ¿por qué recordarle a ese joven el defecto que no ha podido superar? ¿Acaso no sería más factible elogiar al joven por las cosas que ya ha alcanzado, lo cual, a su vez, podría aumentar su autoestima y esto, en consecuencia, haría que el joven vaya perdiendo su timidez poco a poco?
Por supuesto, está claro que sería conveniente que todo ser humano busque su crecimiento día a día. Y, en el caso especial del joven músico, sería mucho más beneficioso para él desarrollar ciertas habilidades sociales. No obstante, lo importante de este joven no es su timidez, sino su talento musical y su disciplina, características que lo han llevado a alcanzar su éxito profesional.
Pero, como he dicho, a veces nos enfocamos en lo negativo, lo cual a veces es lo mínimo, y nos olvidamos de todo lo positivo, lo cual a veces es lo más relevante… Y es aquí cuando cometemos lo que los terapeutas cognitivos-conductuales han denominado “Abstracción Selectiva”: enfocarse en las características negativas de algo o alguien, excluyendo todo lo demás.
¿Qué pasa cuando aconsejamos la perfección?
En primer lugar, podemos hacer que la autoestima de la persona disminuya, ya que el individuo podría interpretar que lo negativo es mayor que lo positivo. Asimismo, podríamos hacer que el individuo se sienta frustrado por no poder cambiar todos sus defectos e, incluso, podría llegar a pensar que para ser feliz es necesario estar cerca de la perfección.
Solución.
La solución a este problema es muy sencilla si se siguen los siguientes pasos:
1- La próxima vez que veamos un defecto en alguien, no digamos absolutamente nada. Seamos prudentes y hablemos en el momento indicado.
2- Pongamos en una balanza las cualidades y los defectos, las fortalezas y las debilidades de la persona en cuestión. Si vemos que las cualidades y las fortalezas pesan mucho más que los defectos y las debilidades, entonces enfoquémonos en elogiar todo lo bueno de esa persona.
3- ¿Cuándo es conveniente hacer sugerencias? Cuando sea la persona en cuestión quien pida ayuda. Quizás, el joven músico se siente bien siendo tímido o para él eso no es importante, porque ya se siente muy a gusto con lo que ha alcanzado… En este caso, una sugerencia puede que no sea bien recibida.
4- Cuando queramos criticar a alguien o dar “consejos fáciles” para superar una debilidad, recordemos también nuestros propios defectos y lo difícil que es dejarlos atrás. ¿Por qué esperamos que el otro sí pueda cambiar cuando, en ocasiones, ni nosotros mismos podemos cambiarnos? Es que, como dicen por ahí, es más fácil decirle al otro cómo solucionar sus problemas, que solucionar los problemas personales.
Por último, es conveniente que entendamos que, al final, siempre tendremos defectos y debilidades, sin importar qué tanto nos esforcemos por ser perfectos. Por lo tanto, resulta más saludable para nuestra mente aprender a aceptarnos como somos y abandonar esos ideales de perfección que nunca podremos alcanzar. Si lo hacemos, estoy seguro de que estaremos un paso más cerca de la felicidad.





1 comentarios:
Muy interesante el artículo y, en realidad, el blog en sí lo es. =D
He descubierto que hoy fuí víctima de una 'abstracción selectiva', jaja, ni siquiera sabía que eso existía, pero quedó muy bien explicado. Es un poco cómica aunque extraña la historia.
Bueno, ¡gracias por la información! ¡¡Muy bien expresada!! ^_^
¡¡Y continúa así, tienes mucha calidad!! (Y) ^^
¡Saludos Venezolanos!
ATT: Génesis Elizabeth Acuña Marcano...
Y, por cierto, ¡feliz cumpleaños! jeje.
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